El rápido avance de los asistentes de programación basados en IA conduce a algunas organizaciones a llevar más allá el concepto de desarrollo de aplicaciones asistido por IA mediante la creación de herramientas de nivel empresarial, con el propósito de sustituir o ampliar el software tradicional.
Si bien la tendencia hacia la programación por intuición del propio software empresarial aún está en pañales, algunas empresas han comenzado a sustituir sus CRM tradicionales por aplicaciones de desarrollo propio.
Las cotizaciones bursátiles de los proveedores tradicionales de SaaS se han visto afectadas en las últimas semanas por la preocupación ante la competencia de la IA. Gran parte de la preocupación se ha centrado en que los clientes gasten menos en SaaS conforme aumentan la implementación de la IA y los agentes de IA asumen algunas funcionalidades de las plataformas SaaS.
No obstante, algunos expertos sostienen que los clientes también podrían optar por cancelar por completo algunas suscripciones de SaaS según implementan sus propios sustitutos. No es que las principales plataformas de SaaS estén en peligro, pero las empresas que utilizan asistentes de programación de IA o que implementan agentes de desarrollo propio podrían implementar aplicaciones empresariales más pequeñas que se conectan a ellas cada vez de manera interna.
De todas formas, los responsables de TI deben tener en cuenta retos importantes, como el riesgo que supone sustituir paquetes de software empresarial probados en la práctica por aplicaciones codificadas con Vibe, ya que la responsabilidad del mantenimiento y el soporte recae en la organización que las implementa.
Codificación con Vibe frente a la compra
De todas formas, el proveedor de agentes de codificación con IA Factory “se ha estado comiendo su propio producto” conforme algunas de sus propias aplicaciones empresariales, afirma Eno Reyes, director técnico y cofundador de la empresa. Es más, no duda en añadir que varios clientes de Factory están haciendo lo mismo.
Para empezar, cree que la empresa ha empezado a plantearse en los últimos seis u ocho meses si es capaz de crear un paquete de software por sí misma en lugar de comprarlo o suscribirse a él. Así, el flujo de trabajo de atención al cliente de Factory y sus herramientas legales se crearon de manera interna con agentes de IA, y la empresa sustituyó una aplicación de análisis de terceros por una versión interna.
“Hemos empezado a crear muchas cosas de manera interna que, históricamente, habríamos comprado”, dice Reyes, para añadir: “Muchos de nuestros sistemas de flujo de trabajo internos son simplemente código que han generado los agentes”
Incluso observa la misma tendencia entre los clientes. “Muchas de las herramientas que solían comprar son pequeñas utilidades o productos micro-SaaS. Con un agente, alguien puede simplemente decir: “Constrúyeme un panel que muestre la velocidad de ingeniería” o “conecta este conjunto de datos con este otro y visualízalo”. En lugar de pasar por el proceso de adquisición, la herramienta simplemente se crea”.
Reyes tiene claro que las ventajas de crear tu propio software incluyen la flexibilidad y la rapidez. “Si quieres algo muy específico, un agente puede generarlo directamente a partir de tus propios datos, sistemas y flujos de trabajo. Por eso, cosas como los paneles de control internos, las herramientas de análisis o las pequeñas aplicaciones de flujo de trabajo suelen ser más fáciles de crear que de comprar hoy en día”.
El coste de hacerlo por tu cuenta
También existen desventajas reales, advierte Reyes, y los costes de desarrollar uno sus propias aplicaciones internas y también mantener su software son factores importantes a tener en cuenta.
Y añade: “Aunque los agentes pueden generar software, un producto SaaS completo suele existir porque un gran equipo ha dedicado años a mantenerlo. Cuando realizamos nuestra prueba comparativa interna en la que los agentes replican productos SaaS función por función, el agente puede hacerlo, pero lleva mucho tiempo y es caro. Y cuando se termina, sigues sin tener un equipo de cientos de personas que mantengan el sistema”.
Este analista advierte otro problema potencial, como es el alcance del software que se está creando. A su juicio, herramientas como las aplicaciones de vibe coding pueden producir aplicaciones más pequeñas de una manera más fácil. “Pero cuando se trata de sistemas empresariales complejos, el software crece muy rápidamente y se necesita una infraestructura capaz de gestionar y mantener ese código a lo largo del tiempo”.
Teniendo en cuenta estas posibles desventajas, Reyes no cree que las aplicaciones de IA de vibe coding vayan a sustituir a todas las plataformas SaaS consolidadas en un futuro próximo. Más bien considera que sobrevivirán las aplicaciones empresariales como Slack, con fuertes efectos de red, al igual que los sistemas —como el CRM de Salesforce— que funcionan como una fuente central de información.
En cambio, Reyes predice que los asistentes y agentes de programación de IA competirán con las aplicaciones que forman la capa que rodea a los principales sistemas empresariales; y cree que las herramientas que simplemente conectan otros productos, visualizan datos internos o proporcionan pequeñas utilidades de flujo de trabajo son más fáciles de generar bajo demanda.
Adam Arellano, director técnico de campo en Harness, proveedor de herramientas de desarrollo impulsadas por IA, también observa cierta tendencia hacia el desarrollo de software empresarial propio por parte de las organizaciones, pero advierte de los riesgos.
En su opinión, “esto está ocurriendo con frecuencia, con algunos casos extremos en los que un alto directivo ha ordenado: “No se comprará software nuevo ni se contratará personal, háganlo con IA. Hay otros enfoques más razonables en los que una empresa ha creado soluciones puntuales para problemas muy específicos y ha obtenido ciertos niveles de éxito que resultan útiles a corto plazo, pero que a veces fracasan al cabo de un tiempo”.
Las ventajas de programar software empresarial propio con Vibe —según Arellano— incluyen la satisfacción de crear de inmediato una herramienta para una necesidad específica. Pero también cree que puede existir otro reto, como es mantener el software programado con Vibe y conseguir que funcione con otras aplicaciones.
Para Arellano, “no es algo exclusivo de las herramientas creadas con vibe coding; siempre ha sido la parte difícil de las soluciones puntuales en la empresa, pero conseguir que estas funcionen de forma fiable y se integren bien con plataformas más grandes o programas de referencia requiere mucho trabajo”. Es más, considera que “el vibe coding hace que el problema sea urgente porque la velocidad a la que se pueden producir estas herramientas es mucho mayor que la capacidad de las empresas para integrar sus resultados, comprender cómo funcionan y mantener sus conexiones”.
Arellano ve poco probable que la codificación por intuición de aplicaciones internas críticas ahorre mucho dinero o tiempo en un futuro inmediato, a menos que el proceso esté bien gestionado. Y señala las recientes interrupciones en AWS relacionadas con el código generado por IA.
Sin embargo, también explica que las mejoras en los asistentes de programación basados en IA facilitarán a largo plazo que las empresas desarrollen su propio software empresarial. “Llevará un tiempo y, como ocurre con cualquier nueva tecnología o herramienta —afirma—, el camino hacia la perfección estará plagado de los restos rotos de herramientas “casi lo suficientemente buenas, pero no del todo”, afirma, para apostillar: “Muchas cosas se van a romper mientras tanto”.
Seducidos por los asistentes de codificación con IA
Otros líderes de TI ven riesgos importantes en el desarrollo de software empresarial con IA. Geoff Burke, asesor tecnológico sénior del proveedor de defensa contra el ransomware Object First, llama a esta práctica una “fase de seducción”.
“Al principio, parece un socio brillante —dice—, pero si se le da demasiada autonomía, introduce imprecisiones y complejidad, y elude las normas de seguridad, lo que llevará el doble de tiempo solucionar más adelante”.
Burke considera que el desarrollo asistido por IA debe operar bajo estrictos controles de acceso, revisiones por pares rigurosas, pruebas sólidas y aislamiento de la información confidencial y los entornos de producción.
Lo que le lleva a decir que “las empresas están incorporando la IA a toda prisa para parecer modernas, lo que puede estar bien en algunas partes de la pila, pero en los flujos de trabajo y repositorios de desarrollo centrales, los directores de sistemas de información no deberían seguir tendencias que se basan en una IA experimental para tomar decisiones críticas sobre el código y la integridad de los datos”.
Blake Crawford, cofundador y director técnico de la consultora de TI Fusion Collective, considera que la programación colaborativa con controles estrictos puede dar buenos resultados, pero el caos podrías desatarse si los empleados ajenos al equipo de TI crean discretamente sus propias soluciones alternativas utilizando asistentes de programación con IA.
Por eso cree que existe un enorme potencial de deuda técnica devastadora cuando todos los empleados se sienten libres de crear sus propias aplicaciones empresariales sin supervisión; y añade que la mayoría de los profesionales de TI con experiencia conocerán los puntos fuertes y débiles del software generado por IA, pero es posible que un empleado de contabilidad que cree aplicaciones complementarias para su flujo de trabajo de SAP no los conozca.
En su caso, reconoce utilizar asistentes de programación con IA en su práctica diaria, si bien lleva más de 25 años dedicado a la carrera tecnológica. “Entiendo en qué destacan los asistentes de programación con IA —admite— y, lo que es más importante, cómo se define lo que es “bueno” en el desarrollo de software. Eso me permite detectar problemas rápidamente y evitar cualquier deuda técnica adicional”.
Crawford defiende que los asistentes de IA brotan en muchas empresas que no están centradas en productos de TI. Por lo que, en muchos casos, los empleados y los directivos tienen grandes dudas sobre la mejor manera de utilizarlos.
“Con la programación automatizada —afirma—, la empresa es dueña de lo que se crea, incluidos los problemas que ello genera. Una empresa no funciona bien si está formada por un sinfín de aplicaciones, muchas de las cuales se utilizarán de manera incorrecta y crecerán más allá de su alcance. El resultado será un problema completo, desde el soporte hasta la integración”.
Crawford ve cómo crece la tentación de desarrollar aplicaciones empresariales propias a medida que mejoran los asistentes de programación basados en IA, pero insta a la precaución.
Y dice para concluir: “Habrá un serio retroceso cuando llegue la hora de pagar la factura por arquitecturas deficientes y la deuda técnica acumulada. Si las empresas no tienen cuidado, los directivos se enfrentarán a problemas que tardarán años, sino décadas, en resolver”.