En tecnología financiera, el principal propósito es transformar cada interacción en valor añadido para permitir a los comercios llegar a nuevos consumidores, ofrecerles una mejor experiencia de pago, aumentar la conversión y optimizar sus operaciones. El pago, tradicionalmente percibido como un “mal menor”, se revela hoy como una palanca para impulsar el crecimiento de conversión de ventas en todos los canales, de la mano de tendencias disruptivas que ya están definiendo el futuro de las transacciones.
Mayor agilidad operativa mediante dispositivos multifunción
Lejos de desaparecer, la tienda física —el canal preferido para un 44% de consumidores— está inmersa en una profunda transformación para flexibilizar aún más la experiencia de compra.
La tecnología “Tap to Pay” o de “pago con un toque” es una innovación que no sólo aporta rapidez, sino que logra introducir smartphones y tabletas como terminales de pago, elimina la necesidad de hardware dedicado, costoso y voluminoso. Un empleado, con el mismo dispositivo que utiliza para otras funciones como gestión de inventario o atención al cliente, puede procesar una compra en cualquier punto de la tienda, lo que se traduce en una reducción drástica de las colas, una mejora significativa en la experiencia del cliente y una mayor agilidad operativa para el comercio.
Además, para muchos minoristas, aprovechar estos mismos dispositivos para los pagos optimiza los recursos existentes y demuestra que la tecnología de pagos se integra de manera totalmente fluida, haciendo que el acto de pagar sea casi invisible y mucho más conveniente.
Hacia la próxima frontera del comercio agente
Una de las tendencias futuras con mayor potencial disruptivo es el comercio agente, que se refiere a la capacidad de la IA para realizar compras de manera independiente en nombre de los consumidores. Gartner predice que en apenas dos años los agentes de IA reemplazarán el 20% de las interacciones en escaparates digitales como clientes máquina, y aunque esta nueva era está en sus etapas iniciales de experimentación, ya se están sentando las bases de un escenario que presentará desafíos significativos para el ecosistema de pagos.
La estandarización de protocolos será crucial frente a las distintas aproximaciones que realizan actualmente múltiples actores, desde grandes tecnológicas hasta los propios esquemas de tarjetas. Las plataformas de pagos deberán actuar como un unificador tecnológico que permita a los comercios transaccionar con cualquier agente futuro, sin tener que realizar grandes esfuerzos tecnológicos o de integración.
Aparte de la interoperabilidad técnica, la seguridad constituye otro pilar indispensable. El agente de IA necesitará una orden explícita y verificable del consumidor para realizar la compra, así como disponer de los datos de pago del consumidor de forma legal. La tecnología de pagos, en este sentido, debe evolucionar para garantizar esta trazabilidad y consentimiento.
Los comercios también tendrán que adaptar la manera en que presentan sus productos y servicios. Al igual que hoy optimizan sus sitios web para motores de búsqueda, mañana deberán asegurar que su información sea fácilmente indexable y comprensible para los agentes, garantizando que el precio y las características sean siempre precisos en tiempo real.
Identificación dinámica basada en el comportamiento
Gracias a la ingente cantidad de datos que procesan algunas plataformas de pagos, en particular aquellas que tienen una plataforma global y por tanto consistente en la información de diferentes mercados geográficos, es posible construir perfiles de comportamiento extremadamente precisos. La IA observa sobre estos datos múltiples factores de una transacción, como la frecuencia de uso de una tarjeta, el importe, el número de artículos, o si el país de la tarjeta coincide con la ubicación del comprador, para distinguir entre el comportamiento de un cliente legítimo y el de un defraudador.
La capacidad de las plataformas para reconocer a los clientes habituales, incluso si no han guardado su tarjeta, permite observar la consistencia en su comportamiento y establecer un nivel de confianza, identificando rápidamente cualquier desviación que pudiera indicar un riesgo. Al aprender de millones de transacciones, la IA ayuda a incrementar la tasa de aprobación de transacciones legítimas y a minimizar los llamados falsos positivos, a la vez que reduce el tiempo dedicado a revisiones manuales.
IA predictiva para optimizar la detección de fraude
Responder al fraude es lo mínimo; la verdadera exigencia está en anticiparlo. En las plataformas de pagos ya se emplean algoritmos de aprendizaje automático para predecir la probabilidad de estos incidentes antes incluso de que la transacción se complete o sea autorizada. Son sistemas que analizan la transacción junto con el historial del comprador, el comercio, el método de pago y las tendencias globales de fraude. La IA logra identificar así rápidamente si existen patrones de riesgo emergentes, lo que posibilita tomar decisiones en milisegundos, ya sea aprobando la transacción con alta confianza, aplicando verificaciones adicionales o rechazándola si la amenaza es alta.
La ventaja de la IA predictiva es doble: por un lado, protege a los comercios de pérdidas financieras y, por otro, mejora la experiencia del cliente al reducir las fricciones innecesarias para los compradores legítimos. Al optimizar procesos de riesgo, las plataformas reducen costes operativos y contribuyen directamente a aumentar las tasas de conversión, evitando que transacciones válidas sean declinadas erróneamente.
Tokenización en pagos recurrentes
La tokenización ha sido durante mucho tiempo una piedra angular de la seguridad en los pagos digitales, al reemplazar la información sensible de una tarjeta de crédito por un token único y encriptado que no puede ser utilizado para realizar compras fraudulentas.
La innovación más reciente en este ámbito es la extensión de la tokenización entre los canales físico y online, abriendo nuevas posibilidades para los comercios. Imagínese a un cliente comprando un producto en una tienda y que, al mismo tiempo, decide suscribirse a un servicio recurrente asociado. Con las soluciones avanzadas de tokenización, el cliente puede pasar su tarjeta por un terminal de punto de venta, autorizar la suscripción —incluso leer, enviarse o firmar términos y condiciones del servicio— y, en ese mismo instante, su información de pago se tokeniza en la plataforma. A partir de ese momento, los cargos se realizarán automáticamente con ese token seguro, sin que el comercio almacene datos sensibles de pago.
Conectar la experiencia de compra física con los pagos recurrentes online supone una ventaja competitiva para comercios que quieran ofrecer modelos de suscripción, servicios o membresías de una manera fluida y segura, eliminando las barreras para el cliente que ya no necesita introducir de nuevo sus datos. Este es un claro ejemplo de cómo la tecnología protege la información a la vez que crea nuevos modelos de negocio y mejora la retención de clientes.
El rol unificador de las plataformas de pago
La gestión de distintos proveedores de pagos implica una carga tecnológica y operativa insostenible. Muchos comercios se ven casi obligados a convertirse en especialistas en integraciones de pagos, desviando recursos de su negocio principal. No obstante, ahí es donde las plataformas de pagos con un enfoque holístico brindan una ayuda inestimable. Al ofrecer una única conexión para procesar pagos en cualquier entorno y con una amplia gama de métodos y monedas relevantes globalmente, actúan como un orquestador tecnológico, absorbiendo la dificultad de las múltiples integraciones y liberando al comercio para que se enfoque en su crecimiento.
Más de un tercio de los comercios que optan por una solución unificada reportan mayores ventas, conocimiento y satisfacción de sus clientes, puesto que una parte del éxito de estas plataformas reside en su capacidad de escucha para responder a las necesidades de sus clientes y a las tendencias del mercado. A través de la interacción constante con sus equipos de ventas, gestión de cuentas y soporte, además de estudios de mercado exhaustivos, identifican qué nuevos métodos de pago o funcionalidades son esenciales, incorporándolos para todo el ecosistema de comercios, asegurando un impacto generalizado.
El futuro de los pagos se construirá a base de inteligencia, convergencia y fluidez. Con cada innovación se abre una posibilidad de hacer que el proceso de pago sea más seguro, eficiente y, en última instancia, un catalizador para el crecimiento empresarial. Para los comercios, aliarse con una plataforma tecnológica que no solo entienda el cambio sino que lo integre de forma proactiva, marcará la diferencia entre sobrevivir y prosperar en la economía digital.
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El autor de este artículo es Juan José Llorente, director general de Adyen para España y Portugal. Además de liderar la estrategia de la compañía en el mercado ibérico, es vicepresidente de Ventas para el Sur de Europa. Llorente es experto en el mundo del ‘retail’ y los pagos y un ponente habitual en foros especializados en analizar la evolución del ‘e-commerce’ y la digitalización. Es licenciado en Gestión Comercial y Marketing por ESIC Business & Marketing School y cuenta con un executive MBA por el IE Business School.