Francia está trabajando en reducir su dependencia de proveedores tecnológicos no europeos en el sector público, y para ello ha apostado por el software de código abierto, que está adquiriendo un papel cada vez más destacado en la región.
Uno de los proyectos que está desplegando es Nuage, una plataforma de almacenamiento e intercambio de archivos desarrollada por el Ministerio de Educación Nacional para docentes, personal administrativo y otros empleados. Aunque está dirigida a los 1,2 millones de trabajadores del Ministerio, actualmente cuenta con 400.000 cuentas activas, y alrededor de dos tercios de los usuarios acceden al servicio cada semana.
Cada usuario dispone de 100 GB de almacenamiento para documentos, PDF, vídeos e imágenes, aunque el uso medio se sitúa en torno a los 3 GB. Además, la plataforma permite compartir y editar documentos de forma colaborativa.
El código abierto como modelo para otros
El proyecto del Ministerio es un ejemplo de cómo el software de código abierto puede utilizarse a gran escala y servir de modelo para otras organizaciones que buscan reforzar su soberanía digital. El interés por este enfoque ha aumentado en los últimos meses debido a las tensiones geopolíticas y comerciales, así como al creciente temor en Europa de que la Administración Trump pueda restringir de forma repentina el acceso a determinadas tecnologías.
Para la administración francesa, Nuage permite al Ministerio mantener el control sobre los datos sensibles relacionados con los estudiantes que almacenan los docentes, explica Benoît Piédallu, responsable nacional de proyectos de servicios digitales del Ministerio de Educación Nacional de Francia.
“No queríamos que estos datos fueran a Estados Unidos, a Microsoft o a otros sistemas similares. Para nosotros era importante que permanecieran en nuestras propias instalaciones”, afirma Piédallu.
El coste también ha sido un factor determinante. Según Piédallu, el Ministerio puede destinar aproximadamente 10 euros por usuario al año al proyecto. “Mi presupuesto para la plataforma es inferior a dos millones de euros anuales, por lo que el precio es, por supuesto, una cuestión muy importante”, señala.
El equipo de servicios digitales del Ministerio ha sido responsable tanto del diseño como de la puesta en marcha de Nuage. Los trabajos se desarrollaron desde el despliegue inicial en 2020 hasta el lanzamiento de la versión definitiva en 2022.
“El principal reto de desplegar una plataforma de código abierto es que tenemos que hacerlo todo nosotros mismos”, explica, en referencia a la gestión de máquinas virtuales, la instalación de Linux Debian y la configuración del entorno. “Necesitamos administrar toda la infraestructura y, por supuesto, instalar y configurar Nextcloud”.
El Ministerio cuenta con dos empleados dedicados a la gestión de la plataforma de almacenamiento y un tercero responsable de la infraestructura. Nuage está alojada en dos centros de datos estatales: uno cerca de París y otro en el sur del país, próximo a los Pirineos.
Las funciones de almacenamiento y sincronización de archivos se basan en Nextcloud Files, desarrollado por la empresa alemana Nextcloud. Además, Nuage incorpora un editor documental basado en Nextcloud Office, que utiliza tecnología de código abierto de Collabora.
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La adopción sigue creciendo
Piédallu considera que la elevada adopción del servicio demuestra su éxito. De los 400.000 usuarios activos, alrededor de 80.000 utilizan el cliente de sincronización de archivos en el escritorio. En total, Nuage almacena 570 millones de documentos y 1,2 petabytes de datos.
Este nivel de implantación se ha logrado prácticamente sin campañas internas de promoción. “No hemos realizado ninguna comunicación nacional importante para animar a los usuarios a utilizar el servicio ni para informarles de que disponen de 100 GB de almacenamiento”, explica.
A pesar de ello, la adopción sigue aumentando, hasta el punto de que cada mes es necesario incorporar unos 40 terabytes adicionales de capacidad de almacenamiento para atender la demanda. “Tenemos un crecimiento muy lineal. Es increíble verlo”, afirma.
Sin embargo, el aumento de los costes del hardware de almacenamiento ha llevado al Ministerio a intentar moderar el ritmo de crecimiento para evitar mayores inversiones en infraestructura. “Si mañana hiciera una campaña de comunicación, aceleraría el uso, y sé que tengo un límite en mi centro de datos”.
Incluso sin impulsar activamente la adopción, el Ministerio prevé alcanzar 600.000 usuarios antes de que finalice el año.
Aunque el equipo de servicios digitales no dispone de una visibilidad completa sobre la percepción de la plataforma, Piédallu asegura que la respuesta es positiva. El sistema de almacenamiento y sincronización funciona de manera prácticamente transparente para los usuarios y ofrece un rendimiento estable, salvo algunos problemas ocasionales de sincronización. “Están muy satisfechos. No hacen comparaciones con Google Drive o OneDrive; simplemente funciona”.
La recepción de la suite ofimática basada en Collabora, sin embargo, ha sido menos favorable, en parte porque su interfaz resulta poco familiar para muchos usuarios. “Cuando quieren editar documentos o trabajar con una hoja de cálculo, esperan que funcione exactamente igual que lo que ya conocen. Si utilizan Microsoft Office, quieren las mismas opciones y la misma experiencia”.
Las administraciones locales y los distritos escolares no están obligados a utilizar Nuage; pueden optar por desplegar la plataforma o recurrir a software propietario. De hecho, herramientas como Microsoft SharePoint y la suite Microsoft Office siguen utilizándose ampliamente, aunque no existen cifras oficiales sobre su nivel de uso. El Ministerio, por ejemplo, destina alrededor de 2,5 millones de euros al año a licencias de Windows para unos 50.000 dispositivos.
La búsqueda de independencia tecnológica
La soberanía digital se ha convertido en una prioridad creciente tanto para el Ministerio como para el conjunto del sector público francés, según Piédallu. “Hace unos años, el software libre y los bienes digitales comunes eran la prioridad; ahora lo es la soberanía digital: desplegar herramientas soberanas que podamos operar nosotros mismos y que no incluyan mecanismos de interrupción remota (‘kill switch’), entre otras cosas”.
Añade que se trata de una línea estratégica impulsada tanto desde la Administración como desde el ámbito político. Nuage es solo una de las múltiples iniciativas de código abierto en marcha en el sector público francés. Entre otras destaca LaSuite, una suite de productividad y colaboración desarrollada por la Dirección Interministerial de Asuntos Digitales (DINUM), que incluye servicios como la aplicación de mensajería Tchap y la plataforma de videoconferencia Visio.
Asimismo, el Gobierno francés ha anunciado planes para sustituir Windows por Linux en determinadas áreas de la Administración pública. Piédallu considera que las organizaciones públicas que estudian adoptar software de código abierto deberían apoyarse en la experiencia de otras entidades que ya han recorrido ese camino. También cree que muchos directivos sobreestiman la dificultad de abandonar tecnologías consolidadas.
“La mayoría de los responsables de decisión creen que será muy difícil. Evidentemente, hay trabajo por hacer para gestionar el cambio, ayudar a las personas y asegurarse de que todo está bien planificado”, afirma. “Pero al final es posible. Es algo que podemos hacer”.