En uno de sus últimos proyectos, a José Luis Esteban Penelas, catedrático de arquitectura en la Universidad Europea y fundador de Penelas Architects, le pidieron “que representara una idea muy bonita”, una fachada que fuese “como las nubes”. Se puso manos a la tarea, pensando en cómo integrar elementos curvos que generasen esa ilusión. “Sin la intervención de los procesos digitales, hubiese sido un edificio costosísimo”, explica a CIO ESPAÑA. Las herramientas tecnológicas aplicadas a la construcción permiten desbordar en creatividad y evitan que los costes se disparen. Aun así, se sigue percibiendo al sector como un tanto analógico y en el que todavía queda por hacer en el salto a la industria 4.0.
Los datos de un estudio de McKinsey advertían ya en 2023 tanto de que la industria de la arquitectura, ingeniería y construcción era “de entre las más lentas en digitalización” como de que las cosas estaban cambiando de forma rápida. El crecimiento de la demanda, la presión del mercado y los problemas en acceso al personal especializado estaban llevando a que se prestase más interés a las herramientas TI. Solo entre 2020 y 2022, se había invertido unos 11.500 millones de dólares a nivel global en tecnología para la construcción. Según McKinsey, esta cantidad triplicaba la cantidad del trienio precedente, un crecimiento significativo.
Desde entonces, las firmas de análisis han insistido en que el futuro será digital. El hecho de que las infraestructuras sean elementos clave de futuro apuntala el papel decisivo de la construcción y el interés por estas cuestiones. “Aunque la construcción ha avanzado más lentamente que otros sectores en su proceso de digitalización, en los últimos años se han logrado progresos significativos en áreas como la gestión de proyectos, la modelización, el control de obra y la trazabilidad de los procesos”, confirma al otro lado del correo electrónico Guillermo Muñiz, director comercial de Sto Ibérica.
También lo hace la cuestión de la sostenibilidad. “Los edificios representan aproximadamente el 40% de las emisiones globales de CO2 y el 36% del consumo energético mundial”, apunta en un comunicado David García López, director comercial de Controls, Fuego y Seguridad para Iberia en Johnson Controls. “La transformación digital mediante edificios inteligentes, Building Information Modeling (BIM) y gemelos digitales no es solo una ventaja competitiva, sino una necesidad urgente para alcanzar los objetivos de descarbonización”, asegura. Según un estudio de Jonhson Controls, el 75% de los líderes del sector inmobiliario ve en los edificios inteligentes un elemento fundamental para acelerar la transformación digital y para reducir costes.
Las herramientas digitales de la construcción
Pero ¿cómo han cambiado las cosas en la construcción y qué herramientas TI se han integrado en el día a día? El cambio se está produciendo a una “velocidad vertiginosa”, confirman desde el sector. “Ha habido una gran transformación, sobre todo a la hora de optimizar procesos constructivos”, indica Esteban Penelas. Antes, ejemplifica, se necesitaba imprimir cientos de planos. Ahora todo está en un portátil. Es la muestra simple de algo mucho más complejo y con muchas más capas y matices. “Hoy, la cultura del dato está más presente y la tecnología forma parte del día a día de las empresas de manera más marcada que hace una década”, suma Muñiz.
Las empresas del sector han incorporado a su día a día soluciones como software de planificación y seguimiento de proyectos, plataformas de trazabilidad de materiales o drones para cuestiones como el control. Aunque, sin duda, una de las grandes protagonistas de esta digitalización es la metodología Building Information Modeling (BIM), que se ha convertido en la piedra angular en la construcción moderna. “No se trata solo de tener más tecnología, sino de transformar la forma de trabajar, mejorar la coordinación, anticipar problemas y tomar decisiones más informadas, haciendo los proyectos más eficientes, seguros y controlados, y preparando el sector para responder a los retos de complejidad, sostenibilidad y calidad que plantea la construcción actual”, indica Muñiz.

José Luis Esteban Penelas, catedrático de arquitectura en la Universidad Europea y fundador de Penelas Architects
Universidad Europea
“Ha habido una gran transformación, sobre todo a la hora de optimizar procesos constructivos”
Estos son, en líneas generales, los grandes beneficios que ha aportado ya a la industria la tecnología. Como añade Esteban Penelas, permiten abordar los problemas que surgen en el día a día de la obra, adelantarse a ellos o agilizar el propio proceso constructivo. Lo que antes requería tiempo ahora se visualiza mucho más rápido gracias a las nuevas tecnologías. “Los procesos digitales facilitan enormemente la creatividad del arquitecto. Tenemos ahí un mundo infinito de posibilidades”, señala. No se trata de que lleve a olvidar los procesos analógicos, sino más bien que funciona “como una vía en paralelo”, lo que optimiza las cosas y lleva a mejoras.
Al tiempo, la digitalización abre puertas a nuevas posibilidades, como la automatización de procesos productivos o hasta nuevas formas de construcción. La automatización podría incluso llevar las cosas más lejos en el propio futuro del edificio. El análisis de Johnson Controls habla de edificios que “aprenden y se anticipan”, que logran adelantarse a condiciones futuras y prepararse para ellas.
“La digitalización aporta ventajas claras que van mucho más allá de reducir tiempos o costes”, sintetiza Muñiz. “Permite planificar y coordinar proyectos de manera más precisa, al contar con información centralizada y actualizada en tiempo real, lo que reduce errores y mejora la eficiencia operativa”, señala. Se gana en control, trazabilidad, previsibilidad y optimización de materiales, recursos y tiempos. Y todo, promete, se vuelve más seguro para quien trabaja a pie de obra.
¿Llega el CIO a la obra?
Las grandes empresas de construcción cuentan ya en su plantilla con directivos de TI o con cargos conectados con la innovación, la tecnología o la digitalización. Casi se podría decir que preguntarse si el CIO llegará o no a la obra es una cuestión obsoleta y que la gran cuestión del presente (y del futuro) es cómo esta digitalización obligará a una reconfiguración de equipos mucho más transversal.
“La transformación digital y los retos estructurales del sector han obligado a replantear muchos aspectos en las compañías del sector”, confirma Muñiz. De hecho, están apareciendo nuevos roles y nuevas profesiones TI claves para la industria. Este experto habla de “coordinadores BIM, especialistas en automatización y robótica, técnicos en eficiencia energética, gestores de construcción modular y analistas de control digital”. “Todos ellos actúan como puentes entre tecnología, obra y planificación, asegurando que la digitalización e innovación se integren de forma real y efectiva en los proyectos”, apunta.
Como destaca Esteban Penelas, durante décadas no ha cambiado mucho cómo se construye. “Los procesos constructivos están prácticamente exactamente igual que hace un siglo”, indica. Sin embargo, la digitalización abre puertas a nuevos cambios, acuciados también por problemas como la falta de mano de obra. “Nosotros hemos trabajado en un proyecto de la Unión Europea sobre cómo empezar a construir con la ayuda de drones”, apunta este experto. “Parece muy de ciencia ficción, pero ya está aquí”, señala. Esto podría facilitar mucho las cosas, asegura, optimizando procesos. Es un terreno en el que también han entrado ya otras cuestiones, como la prefabricación de piezas. “Hay edificios en China construidos así. Todo esto sería imposible sin la digitalización”, afirma.
Por eso, las profesiones de la construcción del futuro podrían ser un tanto distintas y, sobre todo, más digitales. “La escasez de mano de obra, la complejidad creciente de los proyectos y las exigencias de eficiencia y sostenibilidad han llevado a redefinir roles, mejorar procesos y apoyarse en datos fiables y herramientas digitales”, recuerda Muñiz. “No es solo una reorganización interna: también ha sido necesario formar a los equipos y profesionalizar los perfiles para garantizar que los proyectos se ejecuten de manera más segura, eficiente y sostenible”, añade.

Guillermo Muñiz, director comercial de Sto Ibérica.
Sto Ibérica
“La IA en construcción está en sus primeras etapas, pero su potencial para cambiar la manera de trabajar es enorme”
Las tendencias del futuro
Entre las tendencias en construcción para 2026, Sto Ibérica destaca la construcción industrializada (que reduce emisiones, gana eficiencia y optimiza plazos, señalan) y la inteligencia artificial. La IA se ha convertido en una constante en las proyecciones a futuro de todos los sectores y la construcción no se ha quedado al margen. “La IA en construcción está en sus primeras etapas, pero su potencial para cambiar la manera de trabajar es enorme”, defiende Muñiz.
“Yo siempre digo que es una herramienta amiga”, indica Esteban Penelas. “Al principio se decía que iba a quitar el trabajo a los arquitectos. Al contrario, nos lo facilita”, defiende, “porque es capaz de ir produciendo en tiempo real lo que imaginas”. Esto permite ver “casi inmediatamente” lo que se ha visualizado, lo que ayuda a detectar fallos y mejorar la conceptualización del edificio. Incluso, asegura este arquitecto, añade más elementos, como analizar las condiciones climáticas a las que se enfrentará la obra.
“La IA permite anticipar problemas complejos, procesar y organizar grandes volúmenes de información, optimizar la coordinación entre equipos y facilitar decisiones más precisas, allanando el camino hacia una transformación más profunda del sector”, asegura Muñiz. Este experto apunta que solo un 4,5% de las empresas españolas la emplea, pero “el margen de crecimiento es enorme”. La gestión de proyectos cambiará “pasando de una planificación reactiva a un enfoque mucho más proactivo”.
Eso sí, la construcción deberá enfrentarse a retos parecidos a los que marcan la adopción de la IA en otros sectores. Desde el sector hablan de los potenciales riesgos en ciberseguridad, privacidad o fiabilidad de los algoritmos, por no hablar de las necesidades de personal especializado. “La falta de personal formado específicamente en estas tecnologías limita su despliegue y la integración con los flujos de trabajo tradicionales puede generar fricciones operativas”, señala Muñiz. “Superar estas barreras será esencial para que la IA pueda consolidarse como un verdadero catalizador de transformación para la construcción”, afirma.