Legálitas lleva la inteligencia artificial al corazón del servicio jurídico 

El sector jurídico se encuentra inmerso en un proceso de transformación digital que va más allá de la simple evolución de herramientas o de la digitalización de procesos internos. Se trata de un cambio profundo en la forma de ejercer el Derecho, impulsado por tecnologías como la inteligencia artificial (IA) o el análisis de datos, que está redefiniendo tanto la manera en que los ciudadanos acceden al asesoramiento jurídico como el trabajo de los profesionales. 

En este contexto, compañías como Legálitas han decidido colocar la tecnología, y especialmente la IA, en el núcleo de su estrategia empresarial. “La aparición de la IA generativa nos ha permitido abrir un nuevo ciclo en nuestra transformación digital”, explica Martín Moisés Grande, CIO de Legálitas. “Hasta hace unos años la tecnología solo nos permitía digitalizar procesos que estaban en el perímetro del negocio, como facturación, comunicación o captación”. Ahora, añade, “nos permite diseñar e implementar sistemas que mejoran realmente el núcleo de nuestro negocio, que es puramente conversacional, interpretativo y basado en el conocimiento”. 

Por ello, la organización ha situado la IA en el centro de su estrategia con dos objetivos principales: mejorar la experiencia del cliente y aumentar la eficiencia operativa. 

Innovar sin referentes 

Llevar la inteligencia artificial al corazón del servicio jurídico implica, sin embargo, afrontar retos tecnológicos y organizativos que no siempre tienen precedentes en el sector. Legálitas opera con un modelo de negocio particular, basado en asesoría jurídica por suscripción para particulares, autónomos y pymes, lo que obliga a desarrollar muchas soluciones tecnológicas prácticamente desde cero. “Nuestro negocio es único, no tenemos referentes”, reconoce el CIO. “Cuando iniciamos un proyecto de innovación sabemos que podemos equivocarnos y a veces ocurre que iteramos más de lo que nos gustaría, pero por el camino encontramos muchos aprendizajes”. 

Ese proceso de experimentación forma parte de la evolución natural de un sector que sigue redefiniendo los modelos de servicio. “Nuestros abogados llevan mucho tiempo trabajando con herramientas orientadas a mejorar su eficiencia y la mejora continua forma parte de nuestra cultura corporativa”, señala Grande. Aunque la irrupción de la inteligencia artificial generó inicialmente algunas dudas por la posible desintermediación que la IA hace del conocimiento jurídico, “hoy existe un consenso claro en Legálitas: la inteligencia artificial no sustituye al profesional jurídico, sino que actúa como un potenciador de su productividad y mejora la calidad del servicio ofrecido”, explica el CIO. 

Gestionar millones de consultas legales 

En esa redefinición de los servicios hay un elemento que resulta determinante: la gestión del conocimiento. Uno de los activos más valiosos de la compañía es su base de conocimiento jurídico, construida a partir de años de asesoramiento legal real. “Es, junto con nuestro personal, nuestro activo más crítico y por eso lo gestionamos con mucho mimo”, señala el CIO. 

Ese conocimiento se genera a partir de las interacciones reales con los clientes y se procesa mediante una arquitectura tecnológica diseñada para estructurarlo y hacerlo reutilizable. “El punto de partida son las interacciones reales con clientes, que pasan por un pipeline completamente industrializado: anonimización conforme a normativa europea, estructuración en modelos de pregunta-respuesta, enriquecimiento semántico mediante técnicas de vectorización y clasificación y securización bajo estándares estrictos de acceso y trazabilidad”. 

El resultado es una plataforma de conocimiento jurídico que alimenta tanto el trabajo de los abogados como los servicios digitales de la compañía. “Todo este conocimiento se integra en una arquitectura orientada a consumo, que permite su explotación tanto por nuestros abogados como por nuestras soluciones digitales, garantizando consistencia, escalabilidad y reutilización”. 

Para Grande, el verdadero reto tecnológico “no es solo almacenar conocimiento, sino hacerlo gobernable, accesible en tiempo real y capaz de alimentar modelos avanzados de inteligencia artificial con garantías de calidad y control. En definitiva, hemos pasado de gestionar información a operar una plataforma de conocimiento jurídico”. 

Martín Moisés Grande, CIO de Legálitas

Martín Moisés Grande, CIO de Legálitas.

Legálitas.

“La inteligencia artificial no sustituye al profesional jurídico, sino que actúa como un potenciador de su productividad y mejora la calidad del servicio ofrecido”, explica Martín Moisés Grande

Álex, el asistente legal que ya utilizan más de 600.000 personas 

Uno de los desarrollos tecnológicos más visibles de esta estrategia es Álex, el asistente legal basado en inteligencia artificial que Legálitas ha creado para el público general. La herramienta responde a una necesidad muy concreta detectada en los usuarios. “La mayoría de la gente tiene dudas legales cotidianas, pero no acude a un abogado”, explica Grande. “Más del 70% de los usuarios recurría a Internet o a fuentes gratuitas que son confusas o poco fiables para resolver sus dudas legales”. 

La idea fue crear un sistema capaz de ofrecer respuestas claras e inmediatas. “Ahí vimos la oportunidad: crear un asistente con IA que dé respuestas legales claras, inmediatas y fiables, sin coste y sin fricción”. 

A diferencia de otros asistentes basados en inteligencia artificial, Álex se apoya en el conocimiento jurídico acumulado por la compañía. “La diferencia fundamental es que Álex no solo se apoya en modelos de lenguaje, sino en la experiencia práctica de Legálitas”. El sistema consulta fuentes verificadas y casos reales para minimizar errores. “Mientras que los modelos generalistas suelen inventar cuando no tienen información, Álex utiliza un sistema agéntico que consulta fuentes verificadas y el histórico de casos reales para reducir al mínimo las alucinaciones”. 

Además, está diseñado para hacer comprensible el derecho. “Álex está diseñado justo para eso: traducir lo legal a lenguaje normal”. Cuando la consulta requiere intervención profesional, el sistema deriva al usuario a un abogado. “Álex actúa como un sistema de asistencia o aumento de capacidades, no de sustitución”, concluye el CIO de Legálitas. 

Más allá de proyectos concretos, la IA se ha convertido en una tecnología transversal en la compañía. “Forma parte del ADN de todos los proyectos tecnológicos de Legálitas”, explica Grande. “No la abordamos como un proyecto aislado, sino como un habilitador clave de nuestra estrategia de hiperautomatización”. 

Actualmente, la compañía utiliza IA en múltiples procesos internos y de atención al cliente. “La utilizamos en agentes autónomos de triaje que dirigen cada consulta al abogado especialista adecuado, en sistemas de transcripción y resumen automático de conversaciones, en el procesamiento de multas mediante imágenes y en herramientas de IA generativa que ayudan a los abogados a elaborar escritos apoyándose en nuestro know-how jurídico”. 

Equipo Legálitas

Equipo de Legálitas impulsor de Álex, el asistente legal basado en IA, creado para el público general.

Legálitas.

Infraestructura híbrida y seguridad 

Para poder operar bajo estándares de calidad y seguridad, es imprescindible contar con una arquitectura tecnológica robusta. Así, la infraestructura de la compañía “se articula en un modelo híbrido diseñado para equilibrar control, seguridad y escalabilidad”, explica el CIO. 

Legálitas combina un entorno tecnológico centralizado que soporta la operación diaria con una arquitectura cloud orientada a productos digitales. “Contamos con una capa core que soporta la operación diaria en un entorno controlado desplegado en nuestro CPD y basado en tecnologías consolidadas”. A ello se suma “una capa cloud-native orientada a casos de uso digitales y de alta escalabilidad, desplegada sobre Google Cloud”. 

Ambas capas operan bajo un marco común de gobierno y seguridad. “Cumplimos con la normativa europea en materia de protección de datos y contamos con certificaciones como ISO 9001 e ISO 27001, además de alineamiento con requerimientos como DORA”. 

En este contexto, la ciberseguridad se convierte en un elemento estratégico. “La ciberseguridad no es un elemento accesorio, sino una prioridad estratégica”. 

El futuro del asesoramiento jurídico 

Si la tecnología ya está cambiando el presente del sector legal, su impacto será aún mayor en los próximos años. “A cinco años vista, veo a Legálitas como una referencia legaltech”, afirma Grande. “Evolucionaremos hacia plataformas inteligentes y una automatización de extremo a extremo, con la inteligencia artificial integrada de forma nativa en procesos y productos”. 

En ese escenario, la IA actuará como un asistente permanente tanto para los usuarios como para los profesionales, en definitiva, “como copiloto tanto del cliente como del abogado”. 

Todo ello apoyado en una arquitectura tecnológica orientada al dato, a la nube y gobernada por la seguridad y la ética digital. El objetivo final es ampliar el alcance del servicio jurídico sin perder su dimensión humana.